Esta obra trata diferentes aspectos; por un lado es una reflexión sobre las sociedades que construimos y el papel que desempeña el juego en éstas como proceso de aprendizaje. Por otro lado habla de cómo en el proceso de desarrollo de un individuo y, por extensión de la sociedad, se produce una relación entre integraciones y desintegraciones que condiciona el resultado final. Por último, afronta la idea de cómo la muerte está cada vez más separada de nuestra concepción vital, produciéndose una desnaturalización del concepto de muerte.

 

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